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En la genealogía de San Mateo se manifiesta cómo obró Dios la salvación a
través incluso de la resistencia humana. Aparecen cuatro nombres de mujer, todos
los cuales despiertan el recuerdo del fallo humano. Son los nombres de Tamar, Rahab,
Rut y la mujer de Urías. Citar nombres de mujer en genealogías judías
pre-cristianas es chocante, dada la situación de aquélla. Pero es aún más
extraño que el autor sagrado no nombre entre las madres de Jesús a las grandes
patriarcas como Sara, Rebeca o Raquel, sino a cuatro mujeres sin gloria y hasta con
ignominia. Tamar (Gen. 38, 6-30: Ruth, 4, 12) se disfraza de ramera, después de
quedar viuda y sin hijos, y seduce a su suegro Judá, que engendra en ella a los
gemelos Fares y Zara. Y Fares aparece entre los antepasados de Jesús. Rahab (Jos.
2, 1-21, 6, 17-25) es la hospedera de Jericó, es decir, una cortesana; y es
cananea, pagana, por tanto. Ella ha de ser la madre de Booz. Rut (cf. el libro de
Rut), la bisabuela de David, es moabita, o sea, pagana también, grave oprobio
según la concepción israelita. De la mujer de Urías (Il Sam. 11) -Mateo no nombra
a Betsabé- David engendr6 a su hijo Salom6n, y oscureci6 así su vida y la historia
de su familia.
Tales nombres en la genealogía de Jesús indican que su prehistoria, la historia
de Israel, es gracia de Dios e infidelidad, no gloria humana. Hay que agradecer a la
misericordia, dirección e inagotable fidelidad de Dios que el movimiento histórico
conduzca a la salvación, a pesar de las resistencias humanas. Según la economía
eterna de Dios todos los caminos de la historia llevan a Cristo en el que todo es
creado. El es la meta y el fin de la ley, la plenitud de los tiempos, el nuevo Adán
que crea una nueva familia de hombres, es decir, una humanidad que vive del
Espíritu Santo. Es el verdadero hijo de David, que erigió la soberanía de Dios
sobre los hombres como soberanía de salvación.
Por eso las genealogías tienen una importancia cristológica enorme. Son los
testimonios del carácter histórico y gratuito de la redención divina. Cristo no
es una idea, el "Cristianismo" no es una ideología. Cristo está
enraizado profundamente en la historia, tanto que se puede dar su genealogía y
nombrar a sus abuelos y bisabuelos. Apareció en un hic et nunc determinado y no
pertenece, como figura de leyenda, a un siempre intemporal.
SCHMAUS
TEOLOGIA DOGMATICA VIII
LA VIRGEN MARIA
RIALP. MADRID 1961.Págs. 172 s.
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