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 rp.gif (56 bytes) Cadena del Gorgojo
icon_homepage.gif (160 bytes) Bienvenidaarrow_der.gif (59 bytes) Que se publicó arrow_der.gif (59 bytes) La Columna, 27 de Enero de 2002
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Revista "La Columna", santiago del Estero

Te envió la nota completa que se publico en La Columna N°429 del 24/01/02.
Es un compendio de la información que obtuve en tu página y en la de gorgojos, más tres testimonios locales. La repercusión fue importante y desde la redacción nos encargamos de contactar a la gente interesada con aquellos que pueden proveerles los insectos. Muchas gracias.

Un tratamiento esperanzador para enfermos de cáncer

Gorgojos: bichos milagrosos

Un asombroso tratamiento de medicina alternativa con gorgojos arrojaría esperanzas sobre enfermos oncológicos. Este método importado de Europa permitiría mejorar la calidad de vida de quienes padecen cáncer y otras de origen inmunológico. Es completamente gratuito. Santiago del Estero ya forma parte de una red nacional.

Los gorgojos son considerados una plaga, pero esa imagen negativa podría cambiar, por lo menos en lo que respecta a una especie particular de estos insectos, utilizados para combatir graves flagelos como el cáncer.
"La cadena del gorgojo " nació en Alemania, donde se descubrieron efectos benéficos al emplear una especie de estos insectos originarios de Asia (palembus dermestoides), para mejorar la calidad de vida o de muerte de pacientes oncológicos. Se cree que este método levanta las defensas y el mismo organismo se cura por sus propios medios. Si bien hay gente que no logra curarse, eso dependería del estado de avance de la enfermedad y de la fe, siempre se logra una mejoría en el estado general del paciente.

El tratamiento consiste en la ingesta de gorgojos vivos que al ser digeridos segregarían una enzima con resultados increíbles, sobre todo en enfermedades de origen inmunológico. Asimismo, a diferencia de otros métodos alternativos, su empleo puede superponerse a los tratamientos de la medicina convencional.
La primera colonia de estos insectos fue introducida al país por un misionense que, luego de probar sobre sí mismo el tratamiento, comenzó a distribuirlo entre pacientes oncológicos. Así nació una cadena solitaria que
hoy abarca provincias como Buenos Aires, Misiones, Neuquén, Santa Fe y Santiago del Estero, y se extiende por Latinoamérica.
El consumo de estos coleópteros podría usarse para neutralizar y aliviar otros males como soriasis, osteoporosis, artritis, vitíligo, dermatitis, parkinson, diabetes, asma, e inclusive Sida, según versiones recogidas.

En los ámbitos médicos de Santiago este tratamiento carece de legitimidad, por no contar con respaldo científico. De igual modo, las entidades dedicadas a la protección de pacientes oncológicos se muestran reticentes a difundirlo. Pese a esas objeciones, la cadena gana adeptos cada día. Varias integrantes afirmaron que ya lo emplean más de 200 personas en toda la provincia.

RÖSLER
Arnoldo Rösler es quien introdujo esta especie de gorgojos en Argentina. Se trata de un colono que vive en el pueblo Leandro N. Alem, en Misiones. En una entrevista que concedió al diario El Territorio (26/03/00) reveló que a mediados de los `90 se le detectó un cáncer de piel en su rostro, causado por la exposición al sol y a pesticidas. Una madrugada fue hasta una gomería de una localidad cercana para que le reparan una rueda de su tractor y allí se encontró con unos jóvenes que volvían de parranda en una combi. Uno de ellos se le acercó y descubrió su cáncer. Para su sorpresa, le dijo que su madre, que vivía en Asunción del Paraguay, se había curado con unos "bichos"; que le envió una amiga desde Alemania. Pocos días más tarde ese muchacho le envió un frasco con los primeros insectos. Rösler se curó y desde entonces con su esposa Edith Markwart mantienen una suerte de criadero de insectos en su casa. Sin cesar reciben la visita de cientos de personas que recorren largas distancias para llevarse un puñado de insectos.

Nelly Toth y Beatriz Luis, ambas oriundas de Buenos Aires, afirmaron al periodista de El Territorio Edgardo Barchuck (18/11/01) que un pariente enfermo de cáncer obtuvo una notable mejoría con el tratamiento: "Se lo ve más animado y volvió a comer; además, los últimos estudios demostraron que el cáncer se le encapsuló, lo que nos causó una alegría muy grande".

Luis comentó que en Buenos Aires se formó una suerte de red solidaria con los gorgojos.
Rösler lleva un precario control de las personas que buscan gorgojos.
Asegura que ya lo visitaron desde lugares remotos, como Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Perú, entre otros puntos del continente. La lista superaría las mil personas. Los Rösler reciben al visitante con la alegría y hospitalidad típica de los habitantes de las colonias misioneras y los despiden en medio de una gran emoción entre besos y abrazos, como si fueran amigos de toda la vida.

En el mismo matutino (26/06/00) el científico Alejandro Urs Vogt no descartó que los gorgojos sean efectivos. Vogt fue jefe de sala del Hospital de Clínicas y trabajó en el estudio de los efectos y la producción de crotoxina hasta diciembre del `99, bajo el mando del doctor Juan Carlos Vidal del Conicet. En la actualidad está al frente de su Centro Zootoxicológico de Oberá, Misiones.


"La gente cree lo que quiere creer y yo no les quiero quitar la esperanza", dijo el científico respecto de los difundidos gorgojos. "Estos artrópodos"; explicó- segregan una sustancia que tiene efectos benéficos sobre las células neoplásicas (cancerígenas) pero en un nivel muy bajo, porque son animales muy pequeños".

Añadió que "no encontramos el efecto de esta sustancia pero tampoco la descartamos, puede ser antivirósico y quizás antineoplásico, pero cuando hay metástasis en el organismo diseminado esto resulta inexistente. No se le ha encontrado un efecto antitumoral; lo que pasa es que la gente cree en lo que quiere creer", aseveró. "Probablemente actúe como anestésico, sumado a que un 50% de este deseo lo agrega el paciente, porque la mayoría de las enfermedades tienen una mitad psicológica", sostuvo.

LUCIA
LA COLUMNA entrevistó a varios santiagueños que utilizan el tratamiento de gorgojos con efectos positivos. Ese grupo en la actualidad organiza una base de datos con testimonios de comprovincianos que lo usaron.
Lucía T. (*) es la esposa de un médico que padecía de un tumor cerebral con pronóstico sombrío. Se enteró del tratamiento a través de una religiosa, cuyo hermano lo había utilizado con buenos resultados. ";En un primer momento no lo acepté, no me parecía algo serio";, recordó. Su marido culminó el tratamiento médico convencional: el último esquema de quimioterapia. Ya se habían agotado todos los recursos: tomografías computadas, irradiaciones, intervenciones quirúrgicas, drogas, etc. Incluso había conseguido dosis de crotoxina, pero su esposo ya no soportaba ni una inyección más. ";Comencé un poco presionada por algunos familiares y ante ese testimonio cercano";, confió. A los 20 días notó que su marido, que hasta entonces se había mantenido asténico (sin fuerzas), comenzó a tener actividad propia y a salir, recuperando su vida normal.
A su esposo le había extirpado el tumor en dos oportunidades, pero siempre volvía a regenerarse a los pocos meses. En noviembre de 2.000 lo operaron por tercera vez y un mes después comenzó el tratamiento con gorjojos. En febrero de 2.001 regresaron los síntomas de crecimiento. Le hicieron una resonancia magnética que reveló un gran edema, pero la imagen era confusa. Paradójicamente, el médico lo encontró saludable clínicamente. Lucía quiso llevarlo a Buenos Aires, donde lo atendía una prestigiosa médica, pero esa profesional la hizo desistir, anunciándole que era esperable que el cáncer creciera. Pero su esposo continuó mejorando. Su médico local se enteró del tratamiento, pero, como es habitual, se mostró reticente.

En septiembre del año pasado le practicaron otra resonancia y para su sorpresa había desaparecido la terrible sombra que mostraban hasta entonces las placas. Su médico se lo confirmó: el edema se había esfumado. En su lugar se observaba la imagen como de una cicatriz retráctil.

"No digo que esté curado, ni que sea algo definitivo, pero su calidad de vida es inmejorable y no se cumplieron las perspectivas ni los pronósticos médicos", explicó. No obstante, Lucía reconoció que su marido recibió excepcionales cuidados médicos (";se aplicó la última tecnología en tratamientos y tuvo los mejores profesionales de Santiago y de Buenos Aires";) y la contención afectiva de la familia (";que es también una terapia poderosa";).

"Mi esposo es médico y por lo tanto escéptico a este tipo de tratamientos, pero se rindió ante la evidencia";, aseveró la mujer.


Tras su contundente experiencia, varios colegas médicos lo utilizaron en ellos mismos y en allegados.
Un familiar de Lucía comentó el caso entre sus docentes de la Universidad
Nacional de Córdoba, quienes informalmente esbozaron una hipótesis a nivel
teórico, que por ahora carece de sustento experimental: el alto contenido de
vitamina B12 (ver nota) de esta especie de gorgojos (almacenarían 100 veces más que los
humanos) podría desencadenar algún tipo de reacción enzimática que
provocaría una detención del crecimiento celular.


Lucía también enfatizó el abismo que separa este tratamiento de medicina
alternativa gratuita del exorbitante costo de los tratamientos y drogas
convencionales contra el cáncer, que veda el acceso a la medicina de alta
complejidad a gran parte de la población. Para criar gorgojos sólo hace
falta comprar pan de salvado doble diet que vale $2.60. En cambio una
radioterapia una radioterapia esterotáxica -como la que se irradió a su
esposo- cuesta u$s 8.000, una cirugía u$s 12.000, las quimioterapias entre
u$s 5.000 y u$s 6.000. ";Todos los tratamientos tienen un costo altísimo, que en algunos casos son cubiertos en forma parcial por las obras sociales"; (que solo reconocen tratamientos convencionales), por lo que los pacientes deben pagar la diferencia.

Pese a los beneficios, Lucía se muestra prudente. ";No sabemos si cura,
no podemos garantizar nada. Al contrario, se debe mantener todo el
tratamiento médico y en ningún momento abandonarlo. Esto es algo
complementario, natural, inocuo y no agresivo, que se incorpora a la dieta
(...) No es infalible, pero es eficaz en energía y en alivio del dolor, que
son las cruces más grandes del paciente oncológico";, manifestó.

Por otra parte, aclaró que el tratamiento con gorgojos no se puede vender:
";Lo tiene que preparar la persona directamente involucrada o la más
cercana";. En ese sentido, añadió que ";el compromiso de quienes
los reciben es que los distribuyan en forma gratuita";.

De igual modo, subrayó que ";ninguna de las personas que están en cadena manifestaron algún tipo de reacción alérgica o efectos indeseados; al contrario, todos son efectos benéficos";.

ESTHER
Esther M. está signada por una trágica historia familiar: varios familiares
fallecieron por el cáncer. ";Pude comprobar de cerca la degradación que
sufre el ser humano con esta enfermedad";, afirma. Poco después de la
muerte de una hermana, a ella le descubrieron un cáncer de mamas. Los
médicos la consideraron afortunada porque el tumor era pequeño y no había
tomado los ganglios. En forma preventiva la operaron, la irradiaron y le
hicieron una quimioterapia. Desde entonces se hizo controles semestrales que
dieron resultados positivos hasta noviembre de 2.000. En esa época
comenzaron los dolores de huesos. Al poco le detectaron una metástasis ósea,
localizada, en principio- en dos puntos. Volvió a someterse a las prácticas oncológicas, con más irradiaciones y quimioterapia. Después de la quinta sesión le informaron que la metástasis se había extendido a gran parte del cuerpo.

En junio de 2.001 unos amigos de Tucumán le anunciaron que la visitarían
para entregarle ";algo que la curaría del cáncer";. Ese mismo día, el 18 de junio, tomó su primera dosis. ";Los incorporé a mi dieta y a partir de ahí mi calidad de vida se multiplicó por 15 o 20. No tomo ni una bayaspirina, no me duele ni una uña. Esto me lo mandó Dios";, exclamó.

No es para menos: el pronóstico médico vaticinaba que quedaría inválida,
algo que contrasta con la vitalidad que hoy exhibe.

Poco después se enteró que el diario El Territorio había publicado varios
artículos sobre el tema y que los canales nacionales Azul e Infinito también
lo habían difundido.


En la actualidad continúa un tratamiento farmacológico preventivo, pero
considerablemente reducido. Al respecto, aclaró que el tratamiento de los
gorjojos fue complementario a la medicación convencional. ";Esto es completamente gratuito, es un acto solidario para los que padecen esta
enfermedad";, enfatizó.

Para buscar la legitimación de este método, Esther acudió al Hospital de
Clínicas de Córdoba para que investigaran las propiedades curativas de los
coleópteros, pero allí le informaron que no disponían de los medios para
realizar una investigación de esa naturaleza. No se desanimó y envió una
muestra a unos familiares de Pamplona, en España, que los entregaron a un
centro de investigación. ";Hasta que no tengan resultados definitivos
no van a difundir resultados";, señaló.

A nivel local, se comunicó con un grupo de ayuda a enfermos de cáncer,
integrado por damas de beneficencia, que se mostraron reacias a difundir el
tratamiento. Distinta fue la recepción que tuvo en un grupo de médicos
;no oncólogos- interesados en esta medicina alternativa. Algunos de
ellos ya lo utilizaron en familiares enfermos.

Los gorgojos ;informó- ya fueron repartidos a numerosas localidades
como Colonia Dora, Sumampa, Fernández, Añatuya, Frías, Quimilí, entre otras.

AMANDA
Amanda B. tomaba un café con una amiga en un bar de Plaza Libertad cuando
Esther M. pasó cerca de ellas, camino a la salida. Su interlocutora le comentó que Esther había utilizado con excelentes resultados el tratamiento con gorgojos. Amanda se esperanzó porque dos días antes a un hermano de 70 años le habían pronosticado un cáncer terminal causado por el cigarrillo- que había tomado sus pulmones. El pronóstico médico que le dieron en Córdoba no le concedía ninguna posibilidad de vida. Al día siguiente fue a la casa de Esther a pedirle un puñado de insectos para criarlos y suministrarlos a su familiar.
Hasta ese momento su hermano se encontraba decaído. Comenzó consumiendo
quince insectos diarios, por su caso extremo, y con el tratamiento recobró
fuerzas, los dolores desaparecieron y volvió a manejar su automóvil.
";A los dos días era otra persona";, rememora Amanda. Su médico se mostró de acuerdo con que utilizaran esta alternativa, mientras existiera una posibilidad de prolongarle la vida y de evitar el dolor. Amanda indicó que su hermano llegó a consumir los gorgojos durante cinco meses, con ";una calidad de vida excepcional";. Su médico cordobés no se explicó ";cómo podía estar en esas condiciones, vivo y sin dolor";, expresó Amanda.

Pero lamentablemente el cáncer se había extendido demasiado y falleció de
un paro cardiorrespiratorio hace pocos días. Los médicos le habían adelantado a Amanda que su agonía sería muy dolorosa. En sus últimos días de vida comenzó a sentir falta de aire y un malestar en un brazo quebrado que había sido mal soldado, sin embargo ";no sintió dolor";.

Lucía T. acotó que en casos terminales si bien no se frenó el avance del mal, sí se pudo mejorar la ";calidad de muerte"; de los pacientes.
Y muchos de los familiares de esas personas fallecidas, como Amanda, siguen
cultivando las colonias para entregárselos a otros enfermos.
Amanda destacó que se trata de un tratamiento completamente natural. No
obstante, su ingesta puede generar rechazos culturales. Para eso a su hermano se los suministraba en cápsulas. Lucía agregó que al principio su esposo manifestó ese rechazo y los comía casi resignado, pero, al comprobar sus efectos benéficos, él mismo comenzó a pedírselos. Ella reconoció que en un primer momento ni siquiera se atrevía a tocarlos al introducirlos en las cápsulas, pero ahora ";los ama porque dan vida";.

Aunque todavía carezca de respaldo científico, los testimonios recolectados
directamente y a través de la red Internet atribuyen a esta técnica resultados prodigiosos que podrían ayudar a aliviar y, tal vez, a curar, uno de los males más terribles de la humanidad.

(*) Nota: los nombres de las entrevistadas son ficticios, a pedido de las
fuentes.

INGESTA
Los gorgojos se deben consumir vivos, ya que -al parecer- cuando mueren en
el estomago liberan una enzima que actuaría sobre el organismo.
Aproximadamente a los 10 días de la ingesta ya desaparecería el dolor.
Hay que ingerirlos en forma creciente desde 1 hasta 70 y luego a la inversa,
o sea:
1º día: 1 gorgojo
2º día: 2 gorgojos
3º día: 3 gorgojos
......
70º día: 70 gorgojos
71º día: 69 gorgojos
72º día: 68 gorgojos
Así hasta volver a 1, cuando se da por finalizado el tratamiento. En un
tratamiento se consume un total de 4.970 gorgojos.
La mayoría de las personas retoman el tratamiento a los 15 días, pero
algunos aconsejan reiniciarlo a los 30 días, para evitar posibles trastornos
gastrointestinales y nauseas.
Formas de consumo: se debe tomarlos con agua, sin morderlos, ya que si no
se adormece la lengua. Hay que tragarlos vivos, pero existen otras formas.
Algunos los consumen con yogur, jugo de frutas, o introduciéndolos en
bolitas de pan. Cuando se llega a la ingesta de varias decenas se fracciona
tres veces al día: a la mañana, al mediodía, a la tarde. La ingesta es preferible antes de consumir alimentos. También se pueden comprar en la farmacia cápsulas vacías donde se los introduce dentro con una pinza para no masticarlos o evitar la impresión.

LIMPIEZA
Los recipientes donde se crían deben ser limpiados periódicamente para
retirar las defecciones de los insectos.
En invierno puede observarse un polvillo blanco dentro del frasco: es un
hongo que se produce por exceso de humedad y mata las larvas, aniquilando la
colonia en poco tiempo. Para evitarlo se recomienda cambiar de frasco.

CÓMO CRIARLOS
Los bichos se reproducen en condiciones especiales, con la utilización de frascos de vidrio traslúcido y pan de salvado (el clásico pan negro, doble salvado, que es húmedo), maní, harinas de salvado gruesa, tapados con una tela (media cancán para que no entren otros insectos). Si no hay humedad en el pan, se debe rociarlo con agua. Lo mejor es el agua de lluvia o mineral, nunca agua de red, porque el cloro mata las larvas.
Parece ser que el maní, mediante el ácido araquidónico, suministra los nutrientes requeridos para su ciclo haciéndolos más prolíficos y longevos.
Una colonia se puede comenzar con cinco gorgojos (es mejor con más), pero se
requiere un proceso de aproximadamente dos meses de cría para obtener una
cantidad suficiente para un tratamiento.
Estos coleópteros son de hábitos netamente nocturnos, por lo que se aconseja
un lugar al reparo de la luz para su cría.

HUEVOS
Las hembras ovipositan sobre los residuos subproducto del proceso alimenticio. Depositan entre tres y nueve huevos, fácilmente observables. Su coloración inicial es clara, y luego de apariencia translúcida. El huevo recién ovipositado está recubierto de una fina película, en la cual se adhieren residuos de harina y/o excrementos. La forma del huevo es oblonga, o sea que es más largo que ancho. El promedio de incubación de las posturas es de 16,4 días promedio.

LARVAS
Al eclosionar los huevos emergen larvas de gran movilidad, que presentan coloración blanco-cremosa uniforme, aunque transcurrido el tiempo y debido a
la actividad de los pigmentos, alcanzan un color carmelita claro. Viven en este estado aproximadamente 55 días promedio.

PUPAS
Antes de iniciarse esta fase, la larva detiene su crecimiento, disminuye su actividad y toma una posición a manera de la letra "c"; entre 2 y 4 días. Esta puede ser denominada la fase de pre-pupa. Luego se inicia la fase de pupa con un promedio de duración de 4 días. El estado pupal es crítico, ya que existe un alto índice de muerte por deshidratación.

ADULTOS
Son de tamaño pequeño, con una longitud de 5,0 milímetros y 1,0 de ancho.
Son activos, móviles, de gran capacidad de dispersión. Se conocen longevidades de 858 días en promedio.
La forma del cuerpo es oblonga, aplanada, la cabeza es tipo prognata, ojos
compuestos prominentes y fuertes mandíbulas. La coloración inicial es café
claro y luego se tornan de un color oscuro.
Resumen: de huevo a adulto tarda un promedio de 36 días.

EFECTOS COLATERALES
Hasta ahora no se conocen efectos colaterales importantes del tratamiento.
Sí se sabe que va disminuyendo el dolor, hasta eliminarlo en aproximadamente 10 días de iniciada la ingesta. Los consumidores cuentan que es importante un descanso entre tratamiento y tratamiento, de entre uno y dos meses.

Nota : es un suposición pura, no tome esto como una cuestión indiscutible, en realidad se cree que es contraproducente tomar vitamina B12 en casos de cáncer. Consulte a su médico antes de consumir cualquier tipo de vitamina. Nos gustaría conocer la opinión de estos docentes y en que sustentan su hipótesis.


Eduardo Espeche, "La Columna" Santiago del Estero 24 Enero 2001

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